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Educación sexual para no abortar. Aborto libre para decidir

 

En la constante batalla por el derecho a decidir libremente sobre nuestros cuerpos, desde 1990 las mujeres marcamos en nuestro calendario el 28 de septiembre como día internacional por la despenalización del aborto. Hoy, después de veintidós años de lucha por el derecho a decidir, nos encontramos con que la derecha política de este país quiere arrebatarnos los derechos conquistados en materia de regulación sanitaria del aborto, volviendo a una ley de 1985 que no hace sino retroceder los pasos que tanto costó avanzar.


En esta ocasión, los cambios que se plantean introducir ahondan en la cuestión fundamental de este derecho, que es cómo ejercerlo. La propuesta lanzada por el Gobierno se centra en la eliminación de los plazos introducidos en la Ley de 2010 que, pese a no sacar el aborto del Código Penal ni garantizar equidad territorial, entre otros, establecía una serie de plazos en los que poder interrumpir voluntariamente el embarazo.


Volver a una ley sobre la I.V.E. basada en supuestos y no en derechos, establece de facto la primacía de unos criterios médicos frente a la voluntad de la mujer para poder decidir libremente.


Estos criterios sobre los que la Ley se basaría tienen su origen en los más rancios valores patriarcales, que además de abocar a miles de mujeres a la práctica del aborto en clínicas privadas, y en muchísimas ocasiones clandestinas, van unidos a una reforma en la sanidad pública que deja sin acceso a ella a las personas inmigrantes sin papeles, constituyendo un problema no sólo de género, sino también de clase.


Este brutal ataque del Gobierno sobre las conquistas en materia de derechos reproductivos tiene el único objetivo de unir ideológicamente a los sectores más conservadores de la derecha, teniendo en cuenta el actual contexto de crisis política y financiera, contra uno de los derechos más debatidos y que más daña al patriarcado, la conquista de nuestro propio cuerpo.


Ante esta situación, nuestra posición no puede ser otra más que la de la lucha.
Luchar tal como desde hace décadas se está haciendo por tener derecho a decidir sobre nuestra vida, empoderándonos frente a los intentos de colonización de nuestros cuerpos y defendiendo la educación sexual como la mejor y más efectiva medida de prevención, haciendo hincapié en la necesidad de conocer nuestro cuerpo y nuestra sexualidad y desponjándonos de los tabúes y dogmas morales que relegan la sexualidad de la mujer al medio de satisfacción de la del hombre.

 

MUJER, TU CUERPO EN UN CAMPO DE BATALLA.

DEFIÉNDELO.